jueves, 11 de diciembre de 2014

A dos días de...



No se puede luchar contra todo. No se puede opinar de todo. A veces ni siquiera puedes intervenir aunque quisieras. 
No se puede pedir un poco más porque lo que habrá será un poco menos. Así que vamos a disfrutar del sueño, de la ilusión de crear un espectáculo un poco más real, un poco más difícil, un poco más elaborado y por tanto más exigente. La realidad lo dejará en su sitio pero el sueño siempre estará aquí. Y las canciones también. 

En el próximo concierto sonará un tema con historia al que Gerardo Domínguez tuvo que poner música después de escucharla. No siempre uno se encuentra con un buen microrelato escrito por un chaval de quince años. El cuento La nota y el silencio obtuvo el premio pero el chico no pudo siquiera ir a recogerlo porque su padrastro se lo prohibe, o lo que es peor, su padrastro, a su lado, no tiene ni que decir nada para que el chico decline la oferta, mientras les recuerda, bajito, que no debían llamar a ese teléfono. Y esto que pasa más a menudo de lo que nos gustaría pensar, sigue pasando, está pasando.


Así que, no hay comentarios. A dos días del concierto tenemos una canción y no es la que imaginábamos. 



viernes, 31 de octubre de 2014

Noches en blanco

A veces los principios de curso se tuercen y te retuercen el cuello sin llegar a ahogarte del todo. Siempre hay una profe que se va y un profe que tarda en llegar y una alumna que se lleva un gran disgusto y otra que no está disfrutando nada de este hermoso principio, porque ninguna de las circunstancias de alrededor propician que lo sea. Y se encadenan malas noches sin que podamos evitarlo. Sin embargo, todos los principios deberían ser hermosos. 
Y ese es el momento de dejar de mirar hacia dentro y empezar a disfrutar de lo que pasa fuera, del enorme derroche de energía que otros estaban haciendo para que las cosas se movieran hacia otro punto. Porque al final esa energía te llega de alguna manera y te hace feliz y felices podemos con todo. 
El corcho que lució esta semana la escuela es un homenaje a los músicos que luchan por mantener viva la música en directo y por mantener viva su pasión por la música. Muchas gracias por vuestros conciertos, muchas gracias por seguir estudiando y mejorando cada día. Y muchas gracias por compartirlo con nosotros. 

 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Ayer fue el primer día de...

Cuidamos los principios de todos los principiantes. Príncipes y princesas de cualquier edad que vienen principalmente a buscar bienestar en la música. Ayer fue el primer día en la escuela de un curso que siempre tratamos que sea el primero en vuestro corazón. Hay que buscar la felicidad cada día. Y la sonrisa. Como el primer día. 






 

jueves, 28 de agosto de 2014

El verano

El calendario escolar desordena las estaciones y los conciertos de la Escuela de música Fama alteran las fechas de las estaciones. Podría sonar a despropósito pero suele ser divertido. Este año el verano empezaba el día 25 de junio con un concierto novedoso ya que la escuela se unía a un grupo de bailarinas de la profesora Paloma Rodríguez para hacer una fabulosa actuación que tuvo calidad y consiguió la precisión de un gran espectáculo, gracias como siempre a la colaboración de todos los participantes que más que alumnos, son ya profesionales. 





El concierto fue un éxito con momentos realmente inspirados, interpretaciones precisas, solos estupendos y resultado final más que notable. Se vio empañado por alguna ausencia de alumnos y profesores, pero finalmente el verano llegó y nos arrancó una sonrisa. Como es habitual no se puede hacer más que felicitar a todos los que aportaron algo. Sin eso no hubiera sido lo mismo y desde luego mereció la pena. No lo olvidéis, porque el verano acaba el 31 de agosto y el 1 de septiembre empezamos ya a soñar nuestro próximo concierto. 







 

miércoles, 16 de julio de 2014

Cartier-Bresson

Si pudiera elegir, viviría en la calle Padilla 38. Porque el portal es enorme y de mármol blanco, porque el ascensor conserva la celda forjada negra que añadieron a la señorial escalera cuando la revolución industrial llegó al barrio de Salamanca. Y porque en el piso primero derecha de esa casa de Padilla donde vivió Juan Ramón Jiménez, exponen en la sala de Michel Soskine hasta el 26 de julio los retratos que hizo Cartier-Bresson, que conocía a todo aquel a quien merecía la pena conocerse. 




Stravinski, Giacometti, tan amigo de la familia como el propio Cartier-Bresson que regaló el retrato del escultor a los Soskine por su cuarenta aniversario. Nos lo contó a Juan Lázaro y a mí la deliciosa y experta Claudia cuyo apellido desconocemos pero intuimos. Las fotografías enmarcadas en blanco se venden al módico precio de 8.000€, excepto la de Giacometti, claro. 




Para el anuncio de la exposición eligieron al escurridizo François Mauriac y capítulo aparte tendrían otros de los retratados como Ezra Pound, Lucien Freud, Max Ernst o Sam Szafran, al que le gustan los filodendros casi tanto como a mí.


Desde allí continuamos caminando hasta la nueva sala Mapfre en Bárbara de Braganza. Íbamos a ver las fotografías de Vanessa Winship por recomendación de nuestro amigo Juan Roig. Se pueden ver hasta el 30 de agosto y son instantáneas de una inglesa en los Balcanes, Turquía y el Caúcaso, con una mirada heladora, en blanco y negro de esa región que mira hacia el mar Negro. Las fotos fueron tomadas hasta 2011 y ese año se convirtió en la primera mujer que ganaba el premio de fotografía Henri Cartier-Bresson. Para nosotros este dato ponía otro lado en un triángulo que se completaría al visitar la exposición en Mapfre Recoletos sobre Cartier-Bresson. Pero eso será otra tarde deliciosa.